Luis Gerardo Méndez: Cualquiera que te diga “yo tengo el remedio para la felicidad” está mintiendo, eso es un trabajo personal y es un trabajo de toda la vida.

Sundance Film Festival 2018

  Cortesía de Sundance Institute | Foto porMatias Penachino.

 Cortesía de Sundance Institute | Foto porMatias Penachino.

Luis Gerardo Méndez es un actor de cine y teatro, y productor mexicano, originario de Aguascalientes. Ha participado en múltiples películas, series de televisión y obras de teatro. Este año, el largometraje que protagoniza, Tiempo Compartido, competirá por el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cine de Sundance. Platicamos con Luis Gerardo sobre lo que representa el festival, los movimientos #MeToo y #TimesUp y la necesidad de tomar un rol más activo para lograr un cambio en México. 

¿Cómo te preparaste para interpretar a Pedro?
Platicando mucho con Sebastián, él quería construir este personaje que fuera como súper neurótico y súper obsesivo, controlador, con muy buenas intenciones, es el padre de familia tratando de salvar su matrimonio, salvar a su familia, su mujer viene saliendo de esta depresión post parto tremenda, y es su gran oportunidad para recuperar esa relación con ella y recuperar el cariño de su familia. Lo que traté en realidad fue fácil en el sentido que tenía muchas referencias, conozco a muchos “Pedros”, tengo muchos amigos que son un Pedro, que son esta gente que es muy controladora, muy perfeccionista, que quiere que todo salga bien, y que de alguna manera también Pedro es el público, o sea Pedro sí es un neurótico, sí es un obsesivo, pero es el que tiene más razón de todos, es el que está viendo todo lo que está pasando alrededor, y es el que se está dando cuenta de que algo está mal, los demás ni se enteran, los demás están de vacaciones como si no pasara nada, y él sabe que algo está mal; no lo entiende muy bien hasta el final, pero me parece que es el más cuerdo, y es el que luce más loco en la película. Así es un poco lo que pasa en la realidad en la que vivimos, de pronto la gente que es más sensata y que tiene la razón son los que parecieran los locos, porque vivimos en un mundo tan complejo y tan manipulado por intereses ocultos que ni siquiera alcanzamos a entender que es difícil saber quién es el más sensato.


El afán de vender a toda costa se ve reflejado en la película, ¿cada vez perdemos más nuestra privacidad y damos nuestro poder de la toma de decisiones en el intercambio de una aparente comodidad?
Totalmente. Justo estoy haciendo una obra de teatro que habla de eso también, como toda la información que está al alcance de estas compañías, que no tenemos ni idea para qué se está utilizando esa información. En este caso la película “Tiempo Compartido”, lo empuja a un lugar mucho más duro pero es real, las grandes trasnacionales tienen acceso a expedientes clínicos, a expedientes penales, calificaciones que de pronto puedes obtener en ciertos exámenes de la universidad… tienen acceso a toda tu información, y esa información se puede usar para negarte un seguro, para negarte un trabajo, o para que seas víctima, para que ellos sepan que estás lo suficientemente vulnerable para venderte un tiempo compartido, por ejemplo, que es lo que pasa en la película. Y sí, creo que es inevitable, lo importante es darnos cuenta qué es lo real y que de alguna manera, no podemos desaparecer, no podemos quitar nuestra información de la red, pero sí aprender a ser más cuidadosos con lo que compartimos, y saber que estas grandes corporaciones el último interés que tienen es cuidarte, en lo último que están pensando es en ti.

Me parece que es muy importante que como sociedad seamos mucho más amorosos con las mujeres, mucho más empáticos con lo que les pasa, y apoyarlas de una manera muy contundente.

“Tiempo compartido” parece el principio una comedia con tintes dramáticos, pero termina siendo todo lo contrario…
Sí, creo que es difícil definir esta película. Diría que es una tragicomedia, pero no creo que sea sólo eso; creo que la búsqueda de esta película es mucho más profunda, las películas que me gustan ahora, generalmente son difíciles de clasificar, son como muchas cosas, van mutando, esta película se va transformando todo el tiempo y es algo de las cosas que me gustan mucho de Sebastián y de su visión que es poco predecible, nunca sabes lo que va a pasar, por eso tiene ese engagement con el público y por eso es tan potente.
 

Vemos en “Tiempo Compartido” que lo barato puede salir muy caro, así es la vida, ¿no?
Sin duda habla de eso, pero sobre todo me parece que es una crítica al capitalismo, a todo lo que nos dicen que necesitamos para ser felices, y cuando lo tienes, cuando llegas a ese lugar, te das cuenta que no necesariamente era lo que estabas buscando, o que no es necesariamente lo que te imaginabas y necesitabas. Esta idea de vivir en este paraíso, de “en este lugar te vamos a cuidar y te vamos a sanar”, eso no existe, eso es un trabajo que tiene que hacer uno, y no podemos poner esas esperanzas en una trasnacional. Cualquiera que te diga “yo tengo el remedio para la felicidad” está mintiendo, eso es un trabajo que uno tiene que hacer y es un trabajo de toda la vida.

  Cortesía de Sundance Institute | Foto porMatias Penachino.

 Cortesía de Sundance Institute | Foto porMatias Penachino.

¿Qué es lo que más aprendiste y disfrutaste de trabajar con Sebastián Hofmann?
Su pasión; la pasión que tiene por lo que está haciendo, su compromiso, es un director que permite que cada quien haga su trabajo, cada quien le aporte algo más a la película, esa es siempre una virtud muy importante de un director, escuchar a todas las demás cabezas, pero él siempre tomar el control porque él es el capitán del barco.
 

¿Qué representa para ti Sundance, y para el cine mexicano?
Para mí es muy importante. Muchas de mis películas favoritas fueron a Sundance, la posibilidad de que ahora una película mía esté aquí, es muy bonito, estamos muy orgullosos, muy agradecidos, y sobre todo muy emocionados porque venir a Sundance le cambia la vida a tu película, le cambia completamente el futuro, en qué país se va a ver, la gente que la va a ver… es muy emocionante pensar que Robert Redford vaya a ver la película, o que el director de “Fuerza Mayor” (Ruben Östlund), que es una de mis películas favoritas, sea jurado en nuestra categoría; es muy emocionante que estos artistas estén viendo nuestro trabajo.
 

Ha sido tema central el movimiento #MeToo y #TimesUp en este festival, ¿crees que necesitamos impulsar este tipo de movimientos en México?
Sí, sin duda. Es un tema muy complejo, pero sí creo que tendría que terminar porque en México el problema es mucho más grave, en México hay un tema con los feminicidios que es escabroso y que es aterrorizante, es mucho más grave de lo que parece en México, y generalmente lo que pasa en el arte permea hacia todos los lugares en la sociedad, porque estos artistas o estos productores o directores que tienen una voz, de alguna manera son como megáfonos de cosas que están sucediendo, y me parece que si eso permea hacia México, también ayuda a que eso permee no sólo a las actrices, sino a las secretarias, doctoras, abogadas… porque eso sucede en todos los ámbitos laborales, lo que pasa es que es mucho más escandaloso en el entretenimiento, pero está en todas partes. Es muy complejo porque en México es mucho más difícil para una mujer salir a denunciar algo, me parece que es muy importante que como sociedad seamos mucho más amorosos con las mujeres, mucho más empáticos con lo que les pasa, y apoyarlas de una manera muy contundente porque es muy fácil señalarlas; en México la atención se va a “ah claro porque traías minifalda” o “claro porque te fuiste a cenar con este productor”, cuando podrías hacer cualquiera de esas cosas, tú tienes todo el derecho de ponerte minifalda o de irte a cenar con quien tú quieras,  y eso no quiere decir que te tengas que acostar con él. Es una cosa de una cosmovisión que tenemos en México, que está muy jodida, y tenemos que aprender a cambiarla a partir de uno, de reconocer que lo tenemos todos adentro por una cuestión hereditaria de generaciones, y a partir de ahí empezar a cambiarla.

  Cortesía de Sundance Institute | Foto porMatias Penachino.

 Cortesía de Sundance Institute | Foto porMatias Penachino.

¿Cuándo decides dedicarte a la actuación?
En la preparatoria entré a un taller de teatro, y por primera vez me sentí realmente cómodo en mis zapatos, en el escenario me sentí muy cómodo, conocí gente que me parecía interesante con las que tenía cosas en común, y sobre todo porque de alguna manera ahí entendí el poder que tiene el teatro de provocar emociones en el público y de espejear una realidad, pareció muy interesante y a partir de ahí me empezó una exploración de una vida entera; ahí fue la primera vez que sentí como esta punzada en el pecho, como de “ah esto está bueno”.
 

¿Qué hábito ha sido fundamental en tu carrera?
El nunca dejar de prepararme, el nunca dejar de estudiar, de tomar cursos. El actor trabaja con su vida, trabaja con sus experiencias personales, con lo que vives, con tus viajes, con lo que lees, pero también es importante, nunca sentir que ya llegaste, nunca sentir que ya eres un gran actor, siempre va a haber nuevas metodologías, nuevas técnicas, nuevas referencias… A mí me gusta todo el tiempo, ir a festivales y ver la mayor cantidad de películas posibles, pues al final del día esto es un oficio y lo aprendes haciéndolo, lo aprendes viéndolo, es un trabajo que no se acaba nunca porque tú crees que ya dominas cierta técnica, o el cine, o el teatro, vienen directores que están haciendo cosas completamente distintas, que tienes que entender, que tienes que saber qué está pasando porque todo va modificándose y todo se va revolucionando de alguna manera
 

¿Quiénes han sido tus referentes en esta carrera?
Siempre he seguido muy de cerca la carrera de Gael García y de Diego Luna, a Gael lo conozco bien, Diego se ha vuelto un gran amigo, estamos haciendo una obra de teatro juntos en México, y para mí son un referente importante porque cuando yo vi “Y tu mamá también”, tenía 17-18 años, vivía en Aguascalientes y estaba en la prepa, cuando la vi en el cine fue cuando tuve la certeza de que quería hacer películas en México, los tomo como referencia porque fue cuando me di cuenta que era posible que un mexicano hiciera un cine de esa calidad, de ese discurso, esa profundidad… o sea a partir de ahí fue como “ah okey, estos gueyes están haciendo lo que a mí me gustaría hacer como lo están haciendo”, y los he seguido muy de cerca. Tengo muchos más, me encanta lo que ha hecho Daniel Jiménez Cacho, y hablando de un tema más internacional tengo miles, soy gran fanático de lo que hace Nicole Kidman, Julianne Moore, Meryl Streep, de Vincent Cassel… en fin, de un montón.
 

¿Qué creíste imposible o te dijeron que era imposible y después lograste?
Ser actor. Mis amigos de la preparatoria se reían de mí cuando les decía que quería ser actor porque me decían “no estás güero, ni estás mamado, nunca vas a lograrlo”, y ellos siguen siendo mis amigos ahora, y cuando lo recordamos nos da mucha risa porque ellos lo hacían con una buena intención de proteger a su amigo de que se diera un golpe tremendo contra el piso, pero te habla mucho de los prejuicios y cómo vemos esta industria cuando no sabemos cómo es realmente. Ahora entiendo perfectamente que como actor, tu diversidad es la carta que hay que jugar; que justo que yo no sea güero, y que esté mamado, y que tenga esta nariz… es lo que te va a hacer único, es lo que hace que cuando un director esté buscando a alguien que se vea como tú, ahí es tu oportunidad de demostrar que además tienes el talento y además estás preparado, porque afortunadamente en el tipo de actuación que a mí me interesa hacer, no hay límites, un puede hacer lo que quiera.
 

¿Qué te inspira?
Un buen actor en el escenario, una buena película, mis amigas que se han vuelto madres, eso me inspira mucho, como ver a mis amigas que conocí en la prepa amamantando a sus bebés, y pariendo niños, convirtiéndose en mujeres empoderadas que trabajan y además cuidan a su bebé, eso me vuela la cabeza, yo no sé cómo lo hacen, no entiendo cómo lo haría yo.
 

¿Qué te da miedo?
Dejar de crecer, el estancarme. No creo mucho en el miedo, creo que el miedo es una sensación que hay que quitarse, el miedo te paraliza y nunca hay que tomar decisiones por miedo, que es un error muy común, pero lo único que reconozco, y que a partir de reconocerlo puedo evitarlo, es el estancarme. Hay que siempre estarse moviendo, siempre estarse preparando, buscando nuevas referencias, buscando nuevas personas…
 

¿Qué causas o fundaciones apoyas?
La principal con la que estoy trabajando ahora es una que se llama Proyecto Habesha, es un colectivo de estudiantes y de personas en México que lo que estamos haciendo es traer estudiantes sirios que perdieron todo en la guerra, y que estaban estudiando una carrera universitaria, y perdieron su casa y su universidad y se quedaron con una carrera trunca, los traemos a México a una universidad que terminen su carrera, y puedan regresar a reconstruir su país. Es un movimiento que ha sido con 35 estudiantes me parece, ahora, y ha sido muy emocionante pues están ahora muchos ya ahora en México y ha sido muy lindo ver cómo les ha cambiado la vida, les abre la esperanza, la mirada, es muy conmovedor, y por ahora en eso es en lo que estoy más concentrado.
 

¿Qué proyectos aparte de “Tiempo compartido” tienes en este 2018?
Estreno una película que se llama “Bayoneta” que es una coproducción México-Finlandia; es la historia de un boxeador retirado en Finlandia, es una película de Kizza Terrazas, y por lo pronto eso. Creo que este año va a ser de mucho viajar por los festivales con estas dos películas.
 

Favoritos:
Película: Magnolia de Paul Thomas Anderson.
Canción: Me encanta el jazz, me encanta Thelonious Monk.
Libro: Me gusta mucho Saramago, Umberto Eco, los disfruto mucho.
Lugar: México