Reloj externo y reloj interno: Utilizar nuestra memoria selectiva para recordar lo bueno, prudencia para no arruinar el presente, y optimismo desafiante para encarar el futuro

Reloj externo y reloj interno: Utilizar nuestra memoria selectiva para recordar lo bueno, prudencia para no arruinar el presente, y optimismo desafiante para encarar el futuro

El tiempo es la variable que en dicta nuestra vida. Nos levantamos a cierta hora, nos movemos a base de un horario, dedicamos determinados periodos llamados días para trabajo y otros para descanso. 


Todos logramos vivir en sintonía con el tiempo en base a actividades, rutinas y actividades concretas.

No obstante manejar el tiempo en cuestiones abstractas es una tarea difícil que aun la gran mayoría de nosotros no logramos dominar. Nos cuesta soltar el pasado o superar una buena o mala etapa, también nos enfocamos mucho en el impredecible e incierto futuro, el que vamos a hacer y ser. 

Es una contradicción, en cierta forma una paradoja, es moverse todo el tiempo en presente (ya que físicamente es imposible hacerlo de otra forma), pensar en presente, pero también en pasado y futuro.

El tiempo como todo depende del enfoque que le demos, puede ser una herramienta constructiva o su caso contrario. Estas son tres maneras para usarlo a nuestro favor:

Utilizar nuestra memoria selectiva para recordar lo bueno: Nosotros decidimos el tono que le damos a nuestros recuerdos, podemos resaltar lo positivo incluso en lo negativo en forma de lecciones.

Prudencia lógica para no arruinar el presente: Es cuestión de perseverar, de tener calma en todo proceso ya que de otra forma invitamos a huéspedes no deseados como el estrés y la ansiedad.

Optimismo desafiante para encarar el futuro: Es pensar que lo que estamos haciendo nos va a llevar a donde queremos. Es confiar en nuestro trabajo, en nuestra capacidad de tomar decisiones y en nuestra valentía de tomar riesgos.

Si nos movemos a base del tiempo, nunca es tarde para empezar a ajustar nuestro reloj interno con el externo.


Texto inspirado por la frase de Isabel Allende: “Memoria selectiva para recordar lo bueno, prudencia lógica para no arruinar el presente, y optimismo desafiante para encarar el futuro”.

Saber valorarnos a nosotros mismos es la base para vivir en armonía: ¿Realmente lo hacemos?

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El valor de simplificar nuestra vida: Sé ligero, vive fácil. Ama pronto, mucho y bueno. Sé honesto

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