Saber controlar y organizar nuestro tiempo:  Cuatro buenas prácticas para manejar nuestro recurso más valioso

Saber controlar y organizar nuestro tiempo: Cuatro buenas prácticas para manejar nuestro recurso más valioso

El manejo de nuestro tiempo siempre es un tema que nos concierne a todos y donde todos queremos ser más efectivos usandolo.


Hay tantas cosas que queremos hacer, tantas prioridades que atender, proyectos que desarrollar, amistades que cultivar y una familia y pareja que atender y amar.

Sin embargo, muchas veces nos vemos en la disyuntiva de elegir entre todas estas opciones y desgraciadamente podemos descuidar una de las áreas más importantes para nuestro desarrollo personal y por ende un buen manejo del tiempo es la clave para lograr un equilibrio en nuestra vida.

Estas son algunas recomendaciones efectivas para gestionar nuestro tiempo y para hacer que el reloj corra a nuestro favor:

Planear: Lo que se escribe se hace, puede parecer una pérdida de tiempo invertir unos minutos en tener una ruta crítica y objetivos concretos pero resulta ser una herramienta muy valiosas para tener una brújula y una guia de qué hacer y cómo hacerlo.

Fijar intervalos: Si nos disponemos a hacer una actividad, es más fácil para nuestra mente y cuerpo trabajar en periodos establecidos. Ejemplo: Voy a sentarme a escribir una artículo en 25 minutos, poner el cronómetro en marcha y dedicar nuestra atención completa solo en eso. Evita distracciones y aumenta la calidad de nuestro trabajo. El tratar de hacer todo al mismo tiempo resta calidad y termina alargando los procesos. 

Programar descansos: De la misma forma que fijamos intervalos de trabajo, fijemos intervalos de tiempo libre, esto en sí nos sirve para lo demás ya que nos libera del estrés y nos permite cargarnos de energía.

Saber delegar: Una manera muy efectiva para administrar nuestro tiempo es reconocer que dos mentes piensan mejor que una y asi se avance más rápido y nos libera espacio para realizar otras actividades. También es un buen momento para poner en práctica nuestras habilidades de liderazgo y para continuar aprendiendo a confiar en los demás.

Cuatro prácticas sencillas que al hacerlas un hábito nos volvemos más eficientes, vivimos con más calma y mantenemos en equilibrio nuestra vida.

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